domingo, 28 de noviembre de 2010

Cambios

La Eramus transforma, o eso dicen. Estoy aquí para deciros que sí, al menos en un aspecto, transforma a casi todos: el físico.

Se dan dos casos, dependiendo del tipo de vida que lleve uno (ya se me está pegando el "on" francés, ten miedo, RAE, se avecinan puntapiés) y de la Erasmus que tenga -que, ojo, pueden ser muy distintas. Suele suceder que uno o bien gana peso de forma sustanciosa, o lo pierde.

Poder preveer a qué clase perteneces puede ayudar, más que nada por tema ropa. Lo más fácil (a no ser que te vayas de Erasmus a... no sé, la República Checa?) es el país de destino sea más caro que España. No es tontería...

Yo me voy apañando porque, por suerte o por desgracia, voy encogiendo la ropa más o menos al ritmo que pierdo peso...

Maldita secadora, uno de estos días no se me olvidará
separar la ropa susceptible de encogerse...

domingo, 7 de noviembre de 2010

No sólo de chocolate vive el suizo

¿Qué piensa uno cuando piensa en Suiza? Bancos, chocolate, queso y relojes. Navajas de ejército suizo (del que ya hablaré en otra ocasión, porque tela marinera), si me apuras. Montañas y mucha nieve, puede que también. Y sí, básicamente eso es Suiza. No tiene más.

Bromita. Vamos a hacer publicité gratuite. Aparte de la Nestlé (que tiene su sede en Vevey, aquí cerquita), Rolex, el Toblerone, los caramelos Ricola, y todo lo más conocidamente suizo, yo me estoy llevando alguna sorpresa. Por ejemplo, no sabía que Logitech, la primera compañía en introducir el ratón de luz infrarroja, era suiza. De hecho tienen sus oficinas aquí mismito en Morges (Romanel-sur-Morges), muy cerquita de casa. Por cierto que en Morges hay empresas a cascoporro.


Aunque ya dentro de lo lógico y supuestamente conocido te llevas sorpresas. Como el queso Gruyère, que sí, el pueblecito (Gruyères) y el queso son suizos. O que los cubitos de caldo (bouillons, el "avecrem" de toda la vida) fueran de comercialización suiza -invención francesa, eso sí. Cosa que pensándolo ahora es lógico, ya que Maggi, marca de Nestlé es obviamente suiza también.


Y lo más tonto, quizá. Que esta todos diréis "sí, esa me la sabía, obvio", pero alguno seguro que no se lo sabía: la Cruiz Roja (Croix-Rouge), fundada por un ginebrino -que se rompió la cabeza con el logo. Decir, para más jocosidad e hilaridad, que el nombre completo de la federación de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja (no el Comité Internacional de la Cruz Roja, que es la organización en sí) se llama le Mouvement international de la Croix-Rouge et du Croissant-Rouge. Como lo leéis, croissant.

Y no, esos no son suizos.




PS: Irónicamente, se me olvidaban los bollos suizos. Pero esos no tienen nada de sorprendente...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Bonjour, bonjour

Vamos a aclararnos, por favor. De acuerdo que esto tenía que habérmelo repasado antes de venir, pero a una que no ha estudiado francés en su vida y tira p'alante aprendiéndolo sobre la marcha, pues estas cosas se las enseña la experiencia. Y así no se olvidan.

Aunque los francófonos a veces también podrían decidirse un poco. Porque con esto del bonjour/bonsoir ("bonyug" y "bonsuá" para que nos entendamos) no hay quien se aclare. Vale que el buenos días no funciona como para los ingleses, que cualquier cosa pasada el mediodía es ya tarde -lógico. Pero es un poco sui géneris el asunto.

Se supone que se dice bonjour hasta las siete de la tarde más o menos, y a partir de ahí se empieza a decir bonsoir. Se supone. Porque yo al principio, cuando me parecía razonable -a eso de las siete, que aquí ya es tardísimo-, me atrevía con un bonsoir. Y *siempre* me respondían con un bonjour. Así que dije, a la mierda, aquí siempre es de día aunque se haya puesto el sol.

Apunte cultural, cambiando un poco de tema. Los suizos son muy educaditos, y cuando se bajan del autobús dan las gracias al conductor, claro que sí. Eso es un poco impensable en España, pero aquí pasa y hasta les desean un buen día ya que están. Cosa que yo no hago nunca porque una es extranjera, y mucho "allá donde fueres haz lo que vieres", pero a ver si voy a quedar como una imbécil. No, gracias.

Pero el bonjour sí, ese siempre que te encuentras a alguien de morros es inevitable. Así que seguro que adivináis lo que me ha dicho el señor conductor de la línea 701 Piccard-Echichens cuando me he subido esta tarde a su autobús y le he dicho que buenos días. Pues que bonsoir.

Y es que tenía razón el hombre.




Vous dites bonsoir, je dis bonjour
Bonjour, bonjour
J'sais pas pourquoi vous dites bonsoir, je dis bonjour...