domingo, 1 de mayo de 2011

Tandem

No lo hice en el primer cuatrimestre y me arrepiento. Pero este segundo he tenido más luces -que no más remedio, porque no me quedó sitio para continuar en el curso de francés- y me busqué un partenaire tandem. En este caso, una, pero para el caso, patatas.

Nada tiene que ver con los tan populares vélos ("bici" es masculino en francés, recuerdo). Se trata de un programa impulsado por la UNIL (Université de Lausanne, o, para mí y para muchos, la otra uni que no es la EPFL), consistente en dos personas con lenguas maternas distintas que por casualidades de la vida quieren practicar/aprender/mejorar la del otro. Pues los dioses los crían y el Programme Tandem los junta.

Tienen dos sesiones de inscripción "face à face" para que sepas donde te metes, una a principio de cada semestre. Pero si no podéis asistir a estas sesiones no temáis, porque aquí son muy modernos, como no podía ser de otra forma, y siempre podéis apuntaros por internet a través del Serveur Tandem. Es tipo "petite annonce", con lo cual tenéis que venderos en vuestra descripción y/o mandar mensajes a saco Paco. Aunque al final es como con todo, tener suerte. Lo mismo además de olvidaros de hablar francés con acento de Soria hasta hacéis amigos locales, lo cual en principio para un Erasmus no es évident.

Practicad el francés, futuros erasmitos. Que luego llegáis, montáis la Armada Española y lo que aprendéis de idiomas es a distinguir el maño del pamplonico y el granaíno del malagueño. O en el más internacional de los casos, a tirar de inglés, que tampoco está nada mal. Pero aprovechadlo al máximo, que si podéis salir de ésta con un DALF C2 perfectísimo, mejor que mejor.

Nota: También existen los tandem a distancia, tipo pen-pal, por e-mail. Ahí lo dejo por si alguno quiere irse apuntando el serveur e ir ganando terreno antes de aterrizar.

Por cierto, y a propósito de toda la analogía esta de la bici. La de modernidades que se ven por aquí en tema vélo. Como lo de la bicicleta reclinada, que se me antoja de una incomodidad indecible, lo de enganchar la pequeñita del nene detrás o que directamente tenga una extensión-carrito de bebé.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Seguridad Suiza (II): Voici la Suisse, le Grand Frère

El artículo anterior se me estaba yendo de las manos, así que lo he dividido en dos. Aunque me he dejado muchas cosas en el tintero (como por ejemplo que es cierto que un acojonante 60% de los reos de este país es extranjero; y otro no menos acojonante 20% de la población helvética también es no nacional), pero es que el tema da para rato.

Como decía, Suiza es un país muy seguro. Explorando las razones, me encuentro con el gran control que se ejerce sobre todo ciudadano.

Al no pertenecer a la Unión Europea, todo ciudadano no suizo, incluso europeo de la UE, tiene que dar parte de su llegada, estancia y demás en el côntrole des habitants (literalmente, control de los habitantes) para obtener su permis de séjour (permiso de residencia).

Futuros Erasmus lozanos: depende mucho de vuestra commune, del señorín o señorita que os atienda y del día que tenga, pero lo normal es que os pidan (si sois alumnos Erasmus): pasaporte o DNI más copia, la attestation de la EPFL (ésta se saca desde la web, normalmente, por IS-Academia, por esa no os preocupéis), la attestation de la bourse mobilité también de la EPFL, una foto de pasaporte, y 20 chufas. ¿Qué más os pueden pedir? El acte de naissance (partida de nacimiento; ¿por qué no les vale sólo el DNI o pasaporte? Porque les gustan los papeles y tocar las narices) -aunque en su defecto puede valer una copia del libro de familia. Si no estáis en residencia: una copia del contrato de alquiler, una attestation de vuestro/a casero/a afirmando que os alquila una habitación en tal sitio hasta tal fecha, junto con una copia de su carte d'identité (o copia de su permiso de estancia si no es suizo/a). Y más pasta, si se les cruza el día. Pero que no os engañen, insistid en que sois Erasmus. Al principio me pedían 85 chufas, pero por ¿suerte? tuve que volver mil veces, y ya pillaron que a mí más de 20 no me sacaban. Para ciertas nacionalidades les dan entre 8 y 14 días para dar parte de todo esto, pero, españoles, no preocuparse que tenemos tres meses para pasar por turistas.

A lo que iba: parece normal, o cuanto menos lógico, que un extranjero tenga que pasar por todo este papeleo y esté controladito. Pero lo acojonante del asunto es que un nacional que se mude a otro cantón, tiene que hacer lo mismo. Mi compañero de laboratorio, suizo alemán, siempre insiste en que es para que cada commune sepa a quién tiene que cobrarle los impuestos a cada ciudadano, pero no cuela.

Anécdota que me contó este compañero que me viene muy bien. Me contaba el caso de un amigo que trabajaba en Bern (Berna, capital de Suiza), en la que los impuestos son especialmente altos, pero era originario de otro cantón (no recuerdo cuál, pero otro alemán también), así que volvía a casa los fines de semana para ahorrar en impuestos. A efectos de impuestos, si vives durante la semana laboral, pero vuelves a casa durante el fin de semana, es como si no te hubieras mudado. ¿Lógico? Hmm, sí. Y cobra más sentido siendo un país tan pequeño, donde también lo tiene, y mucho, vivir en Francia y trabajar en Gèneve, donde los sueldos dan gustico.

Pero lo espeluznante del asunto es que a veces le llamaban a casa, para comprobar que, efectivamente, no estaba en Bern cuando no le correspondía. Y es que no es nada raro que te llamen, te escriban o incluso aparezcan por casa para hacer este tipo de comprobaciones, recordarte amablemente que te inscribas en tu commune o te echan a patadas, y esa clase de cosas.

Sé que la carte de la Suisse no pega nada,
pero menos pegaría Mercedes Milá, ¿no?

Seguridad Suiza (I): Le mouton noir

No se me ocurre ningún país que pueda ser más seguro que Suiza. Si vuelvo a casa a las tantas, sola, lo hago tan tranquila. También es cierto que eso lo hago en todas partes, pero en ciertas ocasiones me toca aguantar la respiración y cruzar los dedos porque mi inconsciencia no me pase factura. Pero, ¿aquí? Aquí, plim.

Es algo que se respira en el ambiente, por exageraros un poco. Pero aquí no veréis a nadie agarrando el bolso en el metro -perdón, métro-, ni esposándose al maletín del portátil.

Todo esto, ¿a expensas de qué? Entre otras cosas, de que la police no pase ni una, imagino.

Un poco de contexto para lo que viene a continuación: aquí se vota para todo. Cualquier iniciativa, proyecto de ley, etc, se aprueba o rechaza por referéndum. El pasado 28 de noviembre los ciudadanos suizos se pronunciaron sobre la expulsión automática de los extranjeros que hayan cometido delitos graves. O por lo menos así lo quisieron vender, porque el proyecto -que me lo tuve que empollar un poquillo para mi clase de français-, traía más tela. No dejaba muy claro qué constituía un delito grave, que podía ir desde un asesinato o una violación hasta abusos "sociales". Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento.

La iniciativa partió de la ultranacionalista y xenófoba Unión Democrática de Centro (UDC), que se encargó de promover un cartelito muy mono y muy sutil, reeditado desde la campaña del 2007...


A los que han añadido, por cierto, unos pósters muy monos dónde se leen cosas como "Ivan S., Violeur - et bientôt citoyen suisse?" ("Ivan S., Violador - ¿y pronto ciudadano suizo?"). Hay más modelos que no tienen desperdicio, como "Faruk B., Assassin", "Ismir K., Abuseur social" o "Maurice C., violeur d'enfant" (asesino, abusador social, pederasta), pero ese lo veía yo todos los días desde la parada del bus y no se me olvida.

En paralelo se había preparado un contraproyecto que, por lo poco que llegué a leer sobre él, tenía pintas de ser más de lo mismo, sólo que esta vez pero respetando la Constitución suiza, la Convención Europea de Derechos Humanos y los acuerdos de libre circulación firmados con la Unión Europea. Ufff... Menos mal.

¿Qué creéis que decidieron? Sí al proyecto, no al contraproyecto. Y sin sorpresas para nadie, además. El quid de la cuestión es que este sistema, obviamente, favorece a la mayoría. Y la mayoría es alemana, ahí dejo eso. No voy a ir tan lejos como para llamarles nazis, pero son muy derechitos ellos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Il neige sur la neige

En Suiza hace frío, ¿vale? No tanto como puede llegar a hacer en, qué sé yo, Suecia (la de arriba, id a buscar un mapa si lo necesitáis, os espero), pero para mí más que suficiente.

Ahora mismo, haciendo una media ponderada de varias webs de información meteorológica deciros que estamos a -2º, calentitos. Aunque para mañana sobre las 10 de la noche dan -15º, pero no os dejéis engañar fácilmente (ya os lo contaré).

Pero no es eso de lo que me vengo a quejar hoy, sino de la nieve. Si no has visto nevar en tu vida -que no es mi caso- te emocionas los cinco primeros minutos, o un ratico. Pero ya está bien. Más de medio metro de nieve es pasarse, Suiza. En serio: para un rato.

Lo suyo sería poner un paisajaco nevado, pero aún no he hecho ninguna foto decente. Por lo menos no de la nevada gorda, y para que me llaméis exagerada, no.


Este post está dedicado a mis botacas nuevas de nieve,
a las que probablemente ya les deba unos cuantos dedos del pie

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cambios

La Eramus transforma, o eso dicen. Estoy aquí para deciros que sí, al menos en un aspecto, transforma a casi todos: el físico.

Se dan dos casos, dependiendo del tipo de vida que lleve uno (ya se me está pegando el "on" francés, ten miedo, RAE, se avecinan puntapiés) y de la Erasmus que tenga -que, ojo, pueden ser muy distintas. Suele suceder que uno o bien gana peso de forma sustanciosa, o lo pierde.

Poder preveer a qué clase perteneces puede ayudar, más que nada por tema ropa. Lo más fácil (a no ser que te vayas de Erasmus a... no sé, la República Checa?) es el país de destino sea más caro que España. No es tontería...

Yo me voy apañando porque, por suerte o por desgracia, voy encogiendo la ropa más o menos al ritmo que pierdo peso...

Maldita secadora, uno de estos días no se me olvidará
separar la ropa susceptible de encogerse...

domingo, 7 de noviembre de 2010

No sólo de chocolate vive el suizo

¿Qué piensa uno cuando piensa en Suiza? Bancos, chocolate, queso y relojes. Navajas de ejército suizo (del que ya hablaré en otra ocasión, porque tela marinera), si me apuras. Montañas y mucha nieve, puede que también. Y sí, básicamente eso es Suiza. No tiene más.

Bromita. Vamos a hacer publicité gratuite. Aparte de la Nestlé (que tiene su sede en Vevey, aquí cerquita), Rolex, el Toblerone, los caramelos Ricola, y todo lo más conocidamente suizo, yo me estoy llevando alguna sorpresa. Por ejemplo, no sabía que Logitech, la primera compañía en introducir el ratón de luz infrarroja, era suiza. De hecho tienen sus oficinas aquí mismito en Morges (Romanel-sur-Morges), muy cerquita de casa. Por cierto que en Morges hay empresas a cascoporro.


Aunque ya dentro de lo lógico y supuestamente conocido te llevas sorpresas. Como el queso Gruyère, que sí, el pueblecito (Gruyères) y el queso son suizos. O que los cubitos de caldo (bouillons, el "avecrem" de toda la vida) fueran de comercialización suiza -invención francesa, eso sí. Cosa que pensándolo ahora es lógico, ya que Maggi, marca de Nestlé es obviamente suiza también.


Y lo más tonto, quizá. Que esta todos diréis "sí, esa me la sabía, obvio", pero alguno seguro que no se lo sabía: la Cruiz Roja (Croix-Rouge), fundada por un ginebrino -que se rompió la cabeza con el logo. Decir, para más jocosidad e hilaridad, que el nombre completo de la federación de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja (no el Comité Internacional de la Cruz Roja, que es la organización en sí) se llama le Mouvement international de la Croix-Rouge et du Croissant-Rouge. Como lo leéis, croissant.

Y no, esos no son suizos.




PS: Irónicamente, se me olvidaban los bollos suizos. Pero esos no tienen nada de sorprendente...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Bonjour, bonjour

Vamos a aclararnos, por favor. De acuerdo que esto tenía que habérmelo repasado antes de venir, pero a una que no ha estudiado francés en su vida y tira p'alante aprendiéndolo sobre la marcha, pues estas cosas se las enseña la experiencia. Y así no se olvidan.

Aunque los francófonos a veces también podrían decidirse un poco. Porque con esto del bonjour/bonsoir ("bonyug" y "bonsuá" para que nos entendamos) no hay quien se aclare. Vale que el buenos días no funciona como para los ingleses, que cualquier cosa pasada el mediodía es ya tarde -lógico. Pero es un poco sui géneris el asunto.

Se supone que se dice bonjour hasta las siete de la tarde más o menos, y a partir de ahí se empieza a decir bonsoir. Se supone. Porque yo al principio, cuando me parecía razonable -a eso de las siete, que aquí ya es tardísimo-, me atrevía con un bonsoir. Y *siempre* me respondían con un bonjour. Así que dije, a la mierda, aquí siempre es de día aunque se haya puesto el sol.

Apunte cultural, cambiando un poco de tema. Los suizos son muy educaditos, y cuando se bajan del autobús dan las gracias al conductor, claro que sí. Eso es un poco impensable en España, pero aquí pasa y hasta les desean un buen día ya que están. Cosa que yo no hago nunca porque una es extranjera, y mucho "allá donde fueres haz lo que vieres", pero a ver si voy a quedar como una imbécil. No, gracias.

Pero el bonjour sí, ese siempre que te encuentras a alguien de morros es inevitable. Así que seguro que adivináis lo que me ha dicho el señor conductor de la línea 701 Piccard-Echichens cuando me he subido esta tarde a su autobús y le he dicho que buenos días. Pues que bonsoir.

Y es que tenía razón el hombre.




Vous dites bonsoir, je dis bonjour
Bonjour, bonjour
J'sais pas pourquoi vous dites bonsoir, je dis bonjour...