No se me ocurre ningún país que pueda ser más seguro que Suiza. Si vuelvo a casa a las tantas, sola, lo hago tan tranquila. También es cierto que eso lo hago en todas partes, pero en ciertas ocasiones me toca aguantar la respiración y cruzar los dedos porque mi inconsciencia no me pase factura. Pero, ¿aquí? Aquí, plim.
Es algo que se respira en el ambiente, por exageraros un poco. Pero aquí no veréis a nadie agarrando el bolso en el metro -perdón, métro-, ni esposándose al maletín del portátil.
Todo esto, ¿a expensas de qué? Entre otras cosas, de que la police no pase ni una, imagino.
Un poco de contexto para lo que viene a continuación: aquí se vota para todo. Cualquier iniciativa, proyecto de ley, etc, se aprueba o rechaza por referéndum. El pasado 28 de noviembre los ciudadanos suizos se pronunciaron sobre la expulsión automática de los extranjeros que hayan cometido delitos graves. O por lo menos así lo quisieron vender, porque el proyecto -que me lo tuve que empollar un poquillo para mi clase de français-, traía más tela. No dejaba muy claro qué constituía un delito grave, que podía ir desde un asesinato o una violación hasta abusos "sociales". Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento.
La iniciativa partió de la ultranacionalista y xenófoba Unión Democrática de Centro (UDC), que se encargó de promover un cartelito muy mono y muy sutil, reeditado desde la campaña del 2007...

A los que han añadido, por cierto, unos pósters muy monos dónde se leen cosas como "Ivan S., Violeur - et bientôt citoyen suisse?" ("Ivan S., Violador - ¿y pronto ciudadano suizo?"). Hay más modelos que no tienen desperdicio, como "Faruk B., Assassin", "Ismir K., Abuseur social" o "Maurice C., violeur d'enfant" (asesino, abusador social, pederasta), pero ese lo veía yo todos los días desde la parada del bus y no se me olvida.
En paralelo se había preparado un contraproyecto que, por lo poco que llegué a leer sobre él, tenía pintas de ser más de lo mismo, sólo que esta vez pero respetando la Constitución suiza, la Convención Europea de Derechos Humanos y los acuerdos de libre circulación firmados con la Unión Europea. Ufff... Menos mal.
¿Qué creéis que decidieron? Sí al proyecto, no al contraproyecto. Y sin sorpresas para nadie, además. El quid de la cuestión es que este sistema, obviamente, favorece a la mayoría. Y la mayoría es alemana, ahí dejo eso. No voy a ir tan lejos como para llamarles nazis, pero son muy derechitos ellos.
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