viernes, 10 de diciembre de 2010

Seguridad Suiza (II): Voici la Suisse, le Grand Frère

El artículo anterior se me estaba yendo de las manos, así que lo he dividido en dos. Aunque me he dejado muchas cosas en el tintero (como por ejemplo que es cierto que un acojonante 60% de los reos de este país es extranjero; y otro no menos acojonante 20% de la población helvética también es no nacional), pero es que el tema da para rato.

Como decía, Suiza es un país muy seguro. Explorando las razones, me encuentro con el gran control que se ejerce sobre todo ciudadano.

Al no pertenecer a la Unión Europea, todo ciudadano no suizo, incluso europeo de la UE, tiene que dar parte de su llegada, estancia y demás en el côntrole des habitants (literalmente, control de los habitantes) para obtener su permis de séjour (permiso de residencia).

Futuros Erasmus lozanos: depende mucho de vuestra commune, del señorín o señorita que os atienda y del día que tenga, pero lo normal es que os pidan (si sois alumnos Erasmus): pasaporte o DNI más copia, la attestation de la EPFL (ésta se saca desde la web, normalmente, por IS-Academia, por esa no os preocupéis), la attestation de la bourse mobilité también de la EPFL, una foto de pasaporte, y 20 chufas. ¿Qué más os pueden pedir? El acte de naissance (partida de nacimiento; ¿por qué no les vale sólo el DNI o pasaporte? Porque les gustan los papeles y tocar las narices) -aunque en su defecto puede valer una copia del libro de familia. Si no estáis en residencia: una copia del contrato de alquiler, una attestation de vuestro/a casero/a afirmando que os alquila una habitación en tal sitio hasta tal fecha, junto con una copia de su carte d'identité (o copia de su permiso de estancia si no es suizo/a). Y más pasta, si se les cruza el día. Pero que no os engañen, insistid en que sois Erasmus. Al principio me pedían 85 chufas, pero por ¿suerte? tuve que volver mil veces, y ya pillaron que a mí más de 20 no me sacaban. Para ciertas nacionalidades les dan entre 8 y 14 días para dar parte de todo esto, pero, españoles, no preocuparse que tenemos tres meses para pasar por turistas.

A lo que iba: parece normal, o cuanto menos lógico, que un extranjero tenga que pasar por todo este papeleo y esté controladito. Pero lo acojonante del asunto es que un nacional que se mude a otro cantón, tiene que hacer lo mismo. Mi compañero de laboratorio, suizo alemán, siempre insiste en que es para que cada commune sepa a quién tiene que cobrarle los impuestos a cada ciudadano, pero no cuela.

Anécdota que me contó este compañero que me viene muy bien. Me contaba el caso de un amigo que trabajaba en Bern (Berna, capital de Suiza), en la que los impuestos son especialmente altos, pero era originario de otro cantón (no recuerdo cuál, pero otro alemán también), así que volvía a casa los fines de semana para ahorrar en impuestos. A efectos de impuestos, si vives durante la semana laboral, pero vuelves a casa durante el fin de semana, es como si no te hubieras mudado. ¿Lógico? Hmm, sí. Y cobra más sentido siendo un país tan pequeño, donde también lo tiene, y mucho, vivir en Francia y trabajar en Gèneve, donde los sueldos dan gustico.

Pero lo espeluznante del asunto es que a veces le llamaban a casa, para comprobar que, efectivamente, no estaba en Bern cuando no le correspondía. Y es que no es nada raro que te llamen, te escriban o incluso aparezcan por casa para hacer este tipo de comprobaciones, recordarte amablemente que te inscribas en tu commune o te echan a patadas, y esa clase de cosas.

Sé que la carte de la Suisse no pega nada,
pero menos pegaría Mercedes Milá, ¿no?

Seguridad Suiza (I): Le mouton noir

No se me ocurre ningún país que pueda ser más seguro que Suiza. Si vuelvo a casa a las tantas, sola, lo hago tan tranquila. También es cierto que eso lo hago en todas partes, pero en ciertas ocasiones me toca aguantar la respiración y cruzar los dedos porque mi inconsciencia no me pase factura. Pero, ¿aquí? Aquí, plim.

Es algo que se respira en el ambiente, por exageraros un poco. Pero aquí no veréis a nadie agarrando el bolso en el metro -perdón, métro-, ni esposándose al maletín del portátil.

Todo esto, ¿a expensas de qué? Entre otras cosas, de que la police no pase ni una, imagino.

Un poco de contexto para lo que viene a continuación: aquí se vota para todo. Cualquier iniciativa, proyecto de ley, etc, se aprueba o rechaza por referéndum. El pasado 28 de noviembre los ciudadanos suizos se pronunciaron sobre la expulsión automática de los extranjeros que hayan cometido delitos graves. O por lo menos así lo quisieron vender, porque el proyecto -que me lo tuve que empollar un poquillo para mi clase de français-, traía más tela. No dejaba muy claro qué constituía un delito grave, que podía ir desde un asesinato o una violación hasta abusos "sociales". Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento.

La iniciativa partió de la ultranacionalista y xenófoba Unión Democrática de Centro (UDC), que se encargó de promover un cartelito muy mono y muy sutil, reeditado desde la campaña del 2007...


A los que han añadido, por cierto, unos pósters muy monos dónde se leen cosas como "Ivan S., Violeur - et bientôt citoyen suisse?" ("Ivan S., Violador - ¿y pronto ciudadano suizo?"). Hay más modelos que no tienen desperdicio, como "Faruk B., Assassin", "Ismir K., Abuseur social" o "Maurice C., violeur d'enfant" (asesino, abusador social, pederasta), pero ese lo veía yo todos los días desde la parada del bus y no se me olvida.

En paralelo se había preparado un contraproyecto que, por lo poco que llegué a leer sobre él, tenía pintas de ser más de lo mismo, sólo que esta vez pero respetando la Constitución suiza, la Convención Europea de Derechos Humanos y los acuerdos de libre circulación firmados con la Unión Europea. Ufff... Menos mal.

¿Qué creéis que decidieron? Sí al proyecto, no al contraproyecto. Y sin sorpresas para nadie, además. El quid de la cuestión es que este sistema, obviamente, favorece a la mayoría. Y la mayoría es alemana, ahí dejo eso. No voy a ir tan lejos como para llamarles nazis, pero son muy derechitos ellos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Il neige sur la neige

En Suiza hace frío, ¿vale? No tanto como puede llegar a hacer en, qué sé yo, Suecia (la de arriba, id a buscar un mapa si lo necesitáis, os espero), pero para mí más que suficiente.

Ahora mismo, haciendo una media ponderada de varias webs de información meteorológica deciros que estamos a -2º, calentitos. Aunque para mañana sobre las 10 de la noche dan -15º, pero no os dejéis engañar fácilmente (ya os lo contaré).

Pero no es eso de lo que me vengo a quejar hoy, sino de la nieve. Si no has visto nevar en tu vida -que no es mi caso- te emocionas los cinco primeros minutos, o un ratico. Pero ya está bien. Más de medio metro de nieve es pasarse, Suiza. En serio: para un rato.

Lo suyo sería poner un paisajaco nevado, pero aún no he hecho ninguna foto decente. Por lo menos no de la nevada gorda, y para que me llaméis exagerada, no.


Este post está dedicado a mis botacas nuevas de nieve,
a las que probablemente ya les deba unos cuantos dedos del pie

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cambios

La Eramus transforma, o eso dicen. Estoy aquí para deciros que sí, al menos en un aspecto, transforma a casi todos: el físico.

Se dan dos casos, dependiendo del tipo de vida que lleve uno (ya se me está pegando el "on" francés, ten miedo, RAE, se avecinan puntapiés) y de la Erasmus que tenga -que, ojo, pueden ser muy distintas. Suele suceder que uno o bien gana peso de forma sustanciosa, o lo pierde.

Poder preveer a qué clase perteneces puede ayudar, más que nada por tema ropa. Lo más fácil (a no ser que te vayas de Erasmus a... no sé, la República Checa?) es el país de destino sea más caro que España. No es tontería...

Yo me voy apañando porque, por suerte o por desgracia, voy encogiendo la ropa más o menos al ritmo que pierdo peso...

Maldita secadora, uno de estos días no se me olvidará
separar la ropa susceptible de encogerse...

domingo, 7 de noviembre de 2010

No sólo de chocolate vive el suizo

¿Qué piensa uno cuando piensa en Suiza? Bancos, chocolate, queso y relojes. Navajas de ejército suizo (del que ya hablaré en otra ocasión, porque tela marinera), si me apuras. Montañas y mucha nieve, puede que también. Y sí, básicamente eso es Suiza. No tiene más.

Bromita. Vamos a hacer publicité gratuite. Aparte de la Nestlé (que tiene su sede en Vevey, aquí cerquita), Rolex, el Toblerone, los caramelos Ricola, y todo lo más conocidamente suizo, yo me estoy llevando alguna sorpresa. Por ejemplo, no sabía que Logitech, la primera compañía en introducir el ratón de luz infrarroja, era suiza. De hecho tienen sus oficinas aquí mismito en Morges (Romanel-sur-Morges), muy cerquita de casa. Por cierto que en Morges hay empresas a cascoporro.


Aunque ya dentro de lo lógico y supuestamente conocido te llevas sorpresas. Como el queso Gruyère, que sí, el pueblecito (Gruyères) y el queso son suizos. O que los cubitos de caldo (bouillons, el "avecrem" de toda la vida) fueran de comercialización suiza -invención francesa, eso sí. Cosa que pensándolo ahora es lógico, ya que Maggi, marca de Nestlé es obviamente suiza también.


Y lo más tonto, quizá. Que esta todos diréis "sí, esa me la sabía, obvio", pero alguno seguro que no se lo sabía: la Cruiz Roja (Croix-Rouge), fundada por un ginebrino -que se rompió la cabeza con el logo. Decir, para más jocosidad e hilaridad, que el nombre completo de la federación de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja (no el Comité Internacional de la Cruz Roja, que es la organización en sí) se llama le Mouvement international de la Croix-Rouge et du Croissant-Rouge. Como lo leéis, croissant.

Y no, esos no son suizos.




PS: Irónicamente, se me olvidaban los bollos suizos. Pero esos no tienen nada de sorprendente...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Bonjour, bonjour

Vamos a aclararnos, por favor. De acuerdo que esto tenía que habérmelo repasado antes de venir, pero a una que no ha estudiado francés en su vida y tira p'alante aprendiéndolo sobre la marcha, pues estas cosas se las enseña la experiencia. Y así no se olvidan.

Aunque los francófonos a veces también podrían decidirse un poco. Porque con esto del bonjour/bonsoir ("bonyug" y "bonsuá" para que nos entendamos) no hay quien se aclare. Vale que el buenos días no funciona como para los ingleses, que cualquier cosa pasada el mediodía es ya tarde -lógico. Pero es un poco sui géneris el asunto.

Se supone que se dice bonjour hasta las siete de la tarde más o menos, y a partir de ahí se empieza a decir bonsoir. Se supone. Porque yo al principio, cuando me parecía razonable -a eso de las siete, que aquí ya es tardísimo-, me atrevía con un bonsoir. Y *siempre* me respondían con un bonjour. Así que dije, a la mierda, aquí siempre es de día aunque se haya puesto el sol.

Apunte cultural, cambiando un poco de tema. Los suizos son muy educaditos, y cuando se bajan del autobús dan las gracias al conductor, claro que sí. Eso es un poco impensable en España, pero aquí pasa y hasta les desean un buen día ya que están. Cosa que yo no hago nunca porque una es extranjera, y mucho "allá donde fueres haz lo que vieres", pero a ver si voy a quedar como una imbécil. No, gracias.

Pero el bonjour sí, ese siempre que te encuentras a alguien de morros es inevitable. Así que seguro que adivináis lo que me ha dicho el señor conductor de la línea 701 Piccard-Echichens cuando me he subido esta tarde a su autobús y le he dicho que buenos días. Pues que bonsoir.

Y es que tenía razón el hombre.




Vous dites bonsoir, je dis bonjour
Bonjour, bonjour
J'sais pas pourquoi vous dites bonsoir, je dis bonjour...

lunes, 18 de octubre de 2010

Genève (pasada por agua)

¡Ay, Genève (Ginebra para los amigos, Beefeater para algunos)! ¡Qué bonica, con su Jet d'Eau, su extensión a ambos lados del lago, su embocadura del Leman, sus tranvías, calles peatonales, parques, ese jardinaco botánico, museos y patatín y patatán! ¿No?


A lo mejor pensáis que eso fue lo que vi el sábado, cuando estuve -por fin- de visita. Pues... sí. Pero todo pasado por agua.


La Jet d'Eau bajo la lluvia, Genève a un lado del lago bajo la lluvia -y al otro no iba a ser menos-, al tranvía corriendo que sigue lloviendo, calles peatonales bajo la lluvia, parques encharcados bajo la lluvia, y el resto os lo imagináis. Eso sí, el jardín botánico daba gustico, sobre todo las casetas tropicales porque dentro se estaba de vicio, comparado con el frío que hacía ya fuera. Y por fin me comí mi primer bollo suizo (a repartir entre cuatro, era hermosote); importante.


Y lo que me gusta a mí quejarme. Que no, bobon@s, que me gustó y todo. Ya sólo por lo internashional que es, que salta a la vista, cómo no me iba a gustar.

Palais des Nations, una de las sedes europeas de las Naciones Unidas
(hay otra en Viena, que lo sepáis)


En otro orden de cosas, algo tiene el aire de Suiza en mi contra. Esta tarde he hecho la peor tortilla de patata de mi vida. Si es que se le puede llamar así. No es que fuera un comistrajo incomible (no del todo), pero vamos, que no me lo explico. Con lo bien que se me da a mí eso de la tortilla. Pun intended.

Y no, de la tortilla no hay foto. Bastante vergüenza me ha dado ya de por sí cenármela delante de mi coloc suizo. Lo suyo hubiera sido ofrecerle, pero he preferido quedar mal y sufrirla yo sola a que pensara que eso es a lo que se llama tortilla de patata.

martes, 12 de octubre de 2010

Amargarinada

En este país donde todo es caro no, lo siguiente, pero el aceite de oliva directamente está hecho de oro (casi casi comparable al alcohol), me veo obligada a cocinar con margarina del Migros (budget, por si lo dudabais). Y sí, todavía estoy in ♥ with Migros, cada día más y creciendo... Que viva la marca blanca y olé. Pero.

A lo mejor es manía persecutoria, pero noto las arterias un poco así como, no sé, atascadas.

Llamadme rata, agarrada, catalana (és brometa; una mica només ;)). Pero es que si cedes en una cosa se te va abajo todo el sistema. Parece una exageración, pero los que no estáis aquí no lo sabéis bien. Cuando decimos que la vida está muy cara, es que está carísima.

Ahora en serio, estoy yendo sobre los gastos del quasi-mes, y lo mismo sí me puedo permitir el caprichillo de evitar ese episodio cardíaco antes de los treinta...

Shh, Migros, cari, yo te perdono... Tus productos genéricos me dan la vida

domingo, 10 de octubre de 2010

Too old for gin

Si hay algo que ya voy aprendiendo de la Erasmus es que estoy mayor. Eso, y que la ginebra, irónicamente (Gèneve está a 50Km de Lausanne, poco más de 40 desde Morges), no es mi bebida.

Ni puedo -ni la mayoría de las veces quiero- seguir el ritmo del erasmus medio. Aunque, sí, ya sé que eso no es sólo cosa de la edad. Cada uno es como es.

Salir tres veces a la semana está bien de primeras, para zambullirte en la vida erasmil. Pero todas las semanas, mi cuerpo de 27 años no lo resiste. A veces salir una sola ya se me hace demasiado...

Mi intención era reemplazar poco a poco las fiestas por visitas y viajes. Veremos. Cuando empiece a apretar el frío, puede que ni eso.


domingo, 26 de septiembre de 2010

Nous estamos confused

Del español estándar a mi francés precario, pasando por y volviendo al inglés, con portugués de fondo y alguna pizca de italiano. Y mucho, mucho más francés a mi alrededor y hacia mí que voy devolviendo como puedo.

Prácticamente la versión suiza (es decir, más recogida, limpia y, admitámoslo, no tan desenfrenada -de momento...) de L'auberge espagnole. (I love it!)

martes, 21 de septiembre de 2010

I ♥ Migros

Lo importante al final siempre son las pequeñas cosas. Como que no tengas un adaptador para el enchufe y se te acabe la batería cada vez que uses Skype un ratillo.

Había leído en alguna página de ex-erasmus que se compran "en cualquier supermercado". Mentira cochina. En La Poste teóricamente tenían, pasado, porque ahora mismo sólo tienen para suizos. Es decir: hembra suiza, adaptado a macho UK, o USA. Eso ha sonado mal, pero me entendéis.

Hasta el centro que me he ido resuelta a conseguir sí o también un adaptador. Mucha tontería, porque el Migros de Flon no es para nada grande, el Denner lo mismo, y el resto de tiendas son más high-class, yo creo.

Después de tirar hacia Morges -pasando por la EPFL a papelear-, se me ha encendido la bombilla y he seguido hasta la estación, donde cerca hay un Migros que tenía pinta de ser grande. Sí, grande. Proporcionalmente a los tamaños suizos a los que me tiene acostumbrada Lausanne, es enorme. Y sí, éste sí tiene DE TODO. Me pilla lejos de casa, pero no tengo el bus muy lejos. Preveo muchos viajes al Migros de Morges Gare.

Por cierto, (futuros) Erasmus, recordatorio: Migros es de los baratos (más que Denner, o Coop), pero no vende alcohol. Que ya sé a lo que vais. Aunque el ALDI (Suisse, claro) me parece que es algo más barato (menos chufas), pero no tiene tantas cosas y es pelín más cutre.

No es que haga una montaña de un grano de arena, es que tener por fin alimentación continua e infinita para mi portátil est un truc d'importance...


viernes, 17 de septiembre de 2010

Défense de traverser les voies

Ni se os ocurra cruzar las vías del tren. En ninguna parte, pero en Suiza menos. Los trenes de tránsito sin parada en una estación pasan A TODA HOSTIA. Pero cuando digo a toda hostia, es a toda hostia.

Antes de que me llaméis provinciana, sé lo que es un tren... Y sí, los que no tienen parada pasan rápido. Pero una cosa es rápido, y seis media docena. Da miedo la velocidad con la que pasan. Juraría que mi bolsa azul de Ikea se ha levantado del suelo y todo.

À propos, he esperado para estrenarme en la multinacional sueca a estar en Suiza. Sólo para confundir un poco. Suiza, suecia, suizo, sueco. ¿A que por un momento os he hecho dudar dónde estaba exactamente? (En la Suiza de abajo, por si acaso ;))

Nota para (futuros) Erasmus para llegar a Ikea: está en Aubonne. La parada de tren es Allaman, y desde Renens VD el trayecto no llega a veinte minutos. Once cronometrados desde Morges.

En otro orden de cosas, voy a aprender francés sí o también, porque mi Compañero de Piso (que es suizo romando -francófono-, no mi Compañero de Habitación, que es español también) se empeña en hablarme en francés. Es curioso porque cuando está el chico al que está acogiendo unos días (couch-surfing: es una opción, (futuros) erasmus lozanos desesperados por encontrar un techo por unos días), que no habla ni papa de francés, todos hablamos en inglés. Y, claro, me malacostumbro.


Repito: a toda hostia.

PD: Ya me aclaré con los colocs. Dos italianas, un suizo, y una suizo-ecuatoriana. Sin olvidarnos del otro español.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La vida Erasmus es dura...

No sé cuándo voy a poder deshacer la maleta. Nada más llegar, me esperaba una fiesta Raclette en la propia casa. Unas veinte personas desconocidas en mi nuevo salón. ¿Desconocidas? Corrección: por conocer.

Así que ya conozco a tres de mis compañeros de piso/casa, cuatro contando a mi compañero de habitación. Sólo me queda una. Yo me había quedado con la idea de que eran cada uno de una parte, pero... no. Malentendidos Erasmus. Entiendo ahora, que aún podría equivocarme, que son los tres suizos: un suizo romando (francófono, de esta parte), una suiza italiana (o suiza de origen italiano, aún no lo tengo claro), y otra suiza romanda pero con alguna raíz ecuatoriana. ¡Nacionales internacionales! ¿Doy envidia ya?

Eso sí, significa que hablan francés a toda leche, y yo pillo de la misa la mitad. Pero bien, forzando la máquina es como se engrasa.

Como decía, la maleta por deshacer. Y mañana mil recados. Y una fiesta Erasmus. Y el viernes más recaditos en la EPFL. Y probablemente otra fiesta. Y el sábado excursión a otro pueblecito bañado por el lago Leman. Y... ya veremos.

De momento, mi cama recién hecha me llama. Así que, bonne nuit!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Próxima parada: Morges

Última entrada pre-Erasmus. Debería haber escrito alguna entrada más sobre la misión imposible que es buscar piso en Lausanne, pero lo he ido dejando y... La escribiré algún día.

En un rato me voy hacia el aeropuerto. A perder de nuevo un día viajando, esta vez para quedarme. Puedo prometer y prometo que esta vez intentaré escribir, puede que hasta de forma más regular.

Veremos.

jueves, 19 de agosto de 2010

Rush

A lo tonto llevo 3 días en Lausanne -que parecen muchos más-, y aún no he escrito una mísera entrada. Debería empezar por el principio, así que... Es lo que voy a hacer (si pongo mucho detalle cansino es por informar a futuros Erasmus en Lausanne):

1ª parte: 16.08.2010 Llegada (y poco más)

Odio.volar. Y no es que no me guste el avión, que ni fú ni fá, pero hay una diferencia entre que no te guste algo y que se haga odiar. Como los aeropuertos. La pesadez -y "absurdidez"- del control de seguridad (¿qué creen que voy a hacer con una botella de agua?, ¿amenazar con hacerle waterboarding a una azafata hasta que el piloto acceda a estrellar el avión por el camino?), el equipaje de mano (dimensiones máximas, límite de peso), la cola de embarque, etc. Lo que es casi peor que la presión que las compañías low cost (y no tan low cost) ejercen de esta manera sobre los viajeros (sus clientes), es la gente. Que se deja presionar y estresar. Y, joder, eso me estresa.

Santander-Madrid, Madrid-Ginebra. Debiera haber llegado a las 18.30 (en teoría), pero llegó con algo más de una hora de retraso. En el aeropuerto de Ginebra, aún no tengo claro si me colé por donde no debía, pero nadie me pidió identificación ni nada parecido para salir de la zona de recogida de equipajes, que suele ser lo suyo. No sé cómo de grande es (creo que no mucho), pero nada más salir de dicha zona, está muy bien indicado, la gare del Aéroport de Genève está a mano izquierda, al final. Sacarse un billete es muy fácil, así como nada barato, con las omnipresentes máquinas expendedoras de todo tipo de billetes de transporte suizas. Mi Mastercard funcionó sin problemas. 25 chufas, chic@s. Sin Démi-tarif, ni Voie-7 ni nada, claro. La Voie7, como muchas otras tarjetas y abonos, son para menores de 25. Esto significa, no haber cumplido los 25 todavía, no como en España que se es joven hasta los 26. Los suizos caducan antes.

El tren estaba esperándome en la vía. Primer momento de pánico cuando vi una señal que dirigía el tráfico hacia Lausanne en el sentido contrario hacia el que se movía el tren. Pregunté a una amable señora entrada en años que se sentó en frente y, respiré, iba bien. Acto seguido me preguntó si hablaba español, en castellano. Se ofreció a avisarme cuando llegáramos y mientras tanto el hombre que se sentaba al otro lado del pasillo del vagón se unió, también en español, diciendo que él también se bajaba allí, que estuviese tranquila.



¡Van a ser majos los suizos y todo! A todo esto necesité apuntar un teléfono en el tren y una chica que se sentó enfrente me prestó el suyo sin yo pedirle nada. Hablaba español (¡por supuesto!): argentina. Al llegar a Lausanne el hombre me preguntó si necesitaba ayuda en cualquier cosa, si sabía dónde ir y cómo. Cómo se agradece esta amabilidad cuando acabas de aterrizar en otro país en el que no has estado nunca y en el que, así de primeras, no te enteras ni jota de lo que te dicen. Pero yo tenía mi ruta preparadísima: bajarme en la gare, cruzar para coger el metro (parada Gare CFF), línea m2 hasta Lausanne-Flon, m1 hasta Bourdonnette, et voilà!

Eso sí, Lausanne me recibió ya a oscuras y con lluvia, pero a las 22h estaba en mi habitación subalquilada para la semana.



Próximo episodio: Buscar alojamiento para el curso en Lausanne (agarraos, que esta es de miedo).

viernes, 13 de agosto de 2010

Me rindo

Lo único que me faltaba por tachar de la lista para mi semana pre-Erasmus de reconocimiento del terreno era el adaptador de enchufes. Me urgía para la alimentación del portátil, por supuesto, ¿para qué sino?

Creí que había conseguido uno cutrecillo para salir del paso en los chinos, pero no. No lo encuentro en ninguna parte, así que me rindo. Intentaré sobrevivir la primera noche con las 2-3 horas que me quiera durar la batería.

Próximo episodio en sus casas. Y, esperemos, desde Lausanne.


lunes, 9 de agosto de 2010

Chufas de Monopoly

Ya tengo mis primeros francos suizos y, sí, están escritos en los cuatros idiomas oficiales de Suiza. Los francs en francés y romanche, franchi en italiano, y Franken en alemán tienen como código ISO "CHF" (del nombre latino del país, Confederación Helvética), así que "chufas" para los amigos.

Un euro a día de hoy equivale a 1.38CHF. Lo que quiere decir que 10 chufas son algo más que 7€, 7 chufas son unos 5€, todo me va a parecer bastante más caro de lo que es realmente y muchísimo más caro de lo que debería ser (porque lo será -Carolandia).

Se trata de una de las monedas más estables del mundo, gracias a la neutralidad (ya sabía yo que les servía para algo), a una política monetaria tremendamente conservadora y a las amplias reservas de oro del banco central suizo. Míralos qué monos ellos. Pero, lo más importante: las monedas aún no sé si son de chocolate, pero los billetes son del Monopoly.



Y no, de 100 chufas no tengo ninguno ni sé si lo llegaré a ver...

jueves, 29 de julio de 2010

ERASMUS de la 3ª edad

A mes y medio de mi partida "oficial" hacia mi Erasmus, y quince días mal contados para el despegue de la misión Reconocimiento del Terreno/Búsqueda de Piso, me decido a empezar a teclear. La idea es hacer el proyecto de fin de carrera (Teleco, muchas gracias) en una buena escuela para que me quede muy bonito en el CV, aprovechar para aprender francés y, ya que estamos, vivir esa experiencia erasmus de la que tanto farda la gente. A ver qué sale.

Para empezar, sólo a mí se me ocurre escoger el único país europeo fuera de la Unión Europea con convenio bilateral con la Universidad de Cantabria para Teleco. Olé yo. Más papeleos de lo normal, cambio de moneda (ya hablaremos más de las "chufas", CHF o franco suizo, cuando nos conozcamos un poco mejor), aduanas (sí, eso todavía existe en Europa), y situación vivienda pelín chunga.

Ya que estamos, para los futuros-futuros erasmus que piensen ir a Lausanne y quieran estar en residencia PEDIDLA PERO YA. Googlead "FMEL" y a por ello. No es coña. En serio, ya estáis tardando. Yo la pedí a principios muy principios de marzo, y naranjas de la China. YA.

En otro orden de cosas, mi hermana volvió hoy de su Erasmus, que ya adelanto ha sido muy diferente de lo que será la mía. Ella, con sus 21 añitos, se lo ha pasado en grande durante 10 meses en la Sardegna, ¡claro que sí! Yo, con mis inminentes 27, voy a ser la abuela de todos los erasmus "lozanos" sí o también. ¿Que qué más da? Pues sí, qué más da. Ahora o nunca.

Coño, ¡pues ahora!