Lo único que me faltaba por tachar de la lista para mi semana pre-Erasmus de reconocimiento del terreno era el adaptador de enchufes. Me urgía para la alimentación del portátil, por supuesto, ¿para qué sino?
Creí que había conseguido uno cutrecillo para salir del paso en los chinos, pero no. No lo encuentro en ninguna parte, así que me rindo. Intentaré sobrevivir la primera noche con las 2-3 horas que me quiera durar la batería.
Próximo episodio en sus casas. Y, esperemos, desde Lausanne.
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