domingo, 28 de noviembre de 2010

Cambios

La Eramus transforma, o eso dicen. Estoy aquí para deciros que sí, al menos en un aspecto, transforma a casi todos: el físico.

Se dan dos casos, dependiendo del tipo de vida que lleve uno (ya se me está pegando el "on" francés, ten miedo, RAE, se avecinan puntapiés) y de la Erasmus que tenga -que, ojo, pueden ser muy distintas. Suele suceder que uno o bien gana peso de forma sustanciosa, o lo pierde.

Poder preveer a qué clase perteneces puede ayudar, más que nada por tema ropa. Lo más fácil (a no ser que te vayas de Erasmus a... no sé, la República Checa?) es el país de destino sea más caro que España. No es tontería...

Yo me voy apañando porque, por suerte o por desgracia, voy encogiendo la ropa más o menos al ritmo que pierdo peso...

Maldita secadora, uno de estos días no se me olvidará
separar la ropa susceptible de encogerse...

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