El artículo anterior se me estaba yendo de las manos, así que lo he dividido en dos. Aunque me he dejado muchas cosas en el tintero (como por ejemplo que es cierto que un acojonante 60% de los reos de este país es extranjero; y otro no menos acojonante 20% de la población helvética también es no nacional), pero es que el tema da para rato.
Como decía, Suiza es un país muy seguro. Explorando las razones, me encuentro con el gran control que se ejerce sobre todo ciudadano.
Al no pertenecer a la Unión Europea, todo ciudadano no suizo, incluso europeo de la UE, tiene que dar parte de su llegada, estancia y demás en el côntrole des habitants (literalmente, control de los habitantes) para obtener su permis de séjour (permiso de residencia).
Futuros Erasmus lozanos: depende mucho de vuestra commune, del señorín o señorita que os atienda y del día que tenga, pero lo normal es que os pidan (si sois alumnos Erasmus): pasaporte o DNI más copia, la attestation de la EPFL (ésta se saca desde la web, normalmente, por IS-Academia, por esa no os preocupéis), la attestation de la bourse mobilité también de la EPFL, una foto de pasaporte, y 20 chufas. ¿Qué más os pueden pedir? El acte de naissance (partida de nacimiento; ¿por qué no les vale sólo el DNI o pasaporte? Porque les gustan los papeles y tocar las narices) -aunque en su defecto puede valer una copia del libro de familia. Si no estáis en residencia: una copia del contrato de alquiler, una attestation de vuestro/a casero/a afirmando que os alquila una habitación en tal sitio hasta tal fecha, junto con una copia de su carte d'identité (o copia de su permiso de estancia si no es suizo/a). Y más pasta, si se les cruza el día. Pero que no os engañen, insistid en que sois Erasmus. Al principio me pedían 85 chufas, pero por ¿suerte? tuve que volver mil veces, y ya pillaron que a mí más de 20 no me sacaban. Para ciertas nacionalidades les dan entre 8 y 14 días para dar parte de todo esto, pero, españoles, no preocuparse que tenemos tres meses para pasar por turistas.
A lo que iba: parece normal, o cuanto menos lógico, que un extranjero tenga que pasar por todo este papeleo y esté controladito. Pero lo acojonante del asunto es que un nacional que se mude a otro cantón, tiene que hacer lo mismo. Mi compañero de laboratorio, suizo alemán, siempre insiste en que es para que cada commune sepa a quién tiene que cobrarle los impuestos a cada ciudadano, pero no cuela.
Anécdota que me contó este compañero que me viene muy bien. Me contaba el caso de un amigo que trabajaba en Bern (Berna, capital de Suiza), en la que los impuestos son especialmente altos, pero era originario de otro cantón (no recuerdo cuál, pero otro alemán también), así que volvía a casa los fines de semana para ahorrar en impuestos. A efectos de impuestos, si vives durante la semana laboral, pero vuelves a casa durante el fin de semana, es como si no te hubieras mudado. ¿Lógico? Hmm, sí. Y cobra más sentido siendo un país tan pequeño, donde también lo tiene, y mucho, vivir en Francia y trabajar en Gèneve, donde los sueldos dan gustico.
Pero lo espeluznante del asunto es que a veces le llamaban a casa, para comprobar que, efectivamente, no estaba en Bern cuando no le correspondía. Y es que no es nada raro que te llamen, te escriban o incluso aparezcan por casa para hacer este tipo de comprobaciones, recordarte amablemente que te inscribas en tu commune o te echan a patadas, y esa clase de cosas.

Sé que la carte de la Suisse no pega nada,
pero menos pegaría Mercedes Milá, ¿no?
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